
En los inicios de los 80, en emisoras limeñas como San Borja, Nacional, Victoria y radio Reloj, podíamos escuchar, todavía, a algunos de los últimos exponentes de la música criolla peruana, en esos momentos ya en el ocaso de su vigencia con la arremetida de la música foránea pos Morales Bermúdez. A las doce del día, en toda la Costa, desde Tumbes hasta Tacna, los Embajadores Criollos eran pues una religión. Alma, corazón y vida, El rosario de mi madre, el Tísico, Lejano amor y Víbora acompañaban los almuerzos en casa, y también en los bares y huariques. Con ellos también, los Chamas, Carmencita Lara, el cholo Abanto Morales, Lucha Reyes, Los Zañartu, en fin una retahíla importante de grandes cantores y grupos musicales.
Y Lucy Smith, de los embajadores, era también un icono por su historia detrás de la letra, del que no supe en detalle sino hasta 2009 cuando una colega ecuatoriana en Guayaquil preguntó si entre mi anémica colección de CD traída de Lima incluía este sencillo. Su padre -me dijo- era hincha del trío que lideró Rómulo Varillas y más aún de esta Lucy Smith de la que no le sobrevivió ningún acetato, cassete o CD alguno, pero sí -me refiere- un gran recuerdo y la posibilidad de que este perucho recién llegado tenga pistas de cómo obtener esa versión . "Incluso durante un viaje de trabajo a Lima busqué este disco pero no lo encontré”, me dijo.
Claro que tenía el disco, le respondí al día siguiente. Le alcancé el CD, felizmente original y no un pirata de Polvos Azules (su equivalente, la Bahía en Guayaquil), para que hiciera una copia, pero me pregunté qué era lo que la hacía tan buscada para esta familia y la respuesta estaba en que Lucy Smith en realidad sí existió y que su repentina muerte estuvo envuelta de un verdadero halo de misterio en la Lima de fines de los 40 e inicios de los 50.
Historiadores como Efraín Trelles recuerdan en su blog "recuerde el alma dormida" (RPP noticias) que la fama de Lucy Smith cobró dimensiones notables cuando desde los estudios de Radio Central, la casa radial de sus éxitos, conducía cada fin de semana un programa radial de música, concursos y variedades. Ella cantaba tangos y canciones de moda. Nunca grabó, pero quienes la escucharon afirmaron luego que su timbre se parecía al de Libertad Lamarque, una cantante argentina posterior.
La historia oficial dice que Lucy Smith murió a los 25 años, al caer de un taxi en marcha la misma noche del 31 de diciembre de 1949. Solo la acompañaban, como mudos y cómplices testigos, el novio (sospechoso de haberla empujado en un arrebato de cólera) y el conductor del vehículo. ¿Suicidio o crimen? Nadie lo sabe y es muy probable que nunca nadie sepa qué pasó.
Escuché Lucy Smith AQUI
Imprimir
No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada