No tienen que marcar tarjeta ni dar cuenta de su trabajo al final de la jornada. Tampoco deben esperar hasta fin de año para cobrar el decimotercero. Son sus propios jefes y ganan entre 20 y 25 dólares diarios. Con esos “verdes” han podido darse ciertos lujos, como tener a los hijos en la universidad o comprarles su PlayStation “pirata” en cómodas “cuotitas mensuales”.
Son los nuevos empresarios guatallarín. Los hay de todas las edades y provienen de todas las ciudades del Ecuador. Se manejan en el sector de La Bahía en pleno centro de Guayaquil, venden tajadas de sandía y papaya para la salud; huevos de codorniz, ricos en Omega3, y aguas curativas (emolientes) con boldo, uña de gato, linaza y la amarga achicoria traída de Perú, productos que no son caros y que les representan sustanciosos ingresos.
Para los riñones
Son las 10 de la mañana y por los alrededores de la congestionada Bahía también merodea un curioso carretillero. Vende agua curativa o también llamado emoliente. Es Adolfo Cajamarca de 38 años y viene del Oriente. Ahora vive en la Elsa Bucaram con su esposa y sus dos hijos.Mientras prepara el milagroso brebaje, que vende a 50 centavos el vaso de 7 onzas, nos dice que mucha gente acude a él para sanar sus males. Gana entre 20 y 25 dólares y le quedan 11 ó 12 de ganancia.
“Este emoliente tiene agua de boldo, chancapiedra, uña de gato, linaza, llantén y toronjil. Luego se le agrega la sábila. Es bueno para limpiar el organismo, para curar las úlceras y desinflamar los riñones”, señala.
Pero eso no es todo, también por ese mismo precio ofrece un trago de chuquiragua y hercampuri para el colesterol y el hígado graso. No hay pierde y si es bueno para la salud. Ni modo.
Puro Omega3
Este cuencano tiene nombre de artista. Se llama José María Lima y sus 68 años a cuestas no son impedimento para seguir trabajando. “Si no trabajo no puedo enviarle dinero a mi última hija para que pague la universidad allá en Cuenca”, dice orgulloso.
Vende a diario 500 huevos de codorniz, que según los entendidos contiene Omega3, un ácido graso que previene las enfermedades del corazón. Esa cantidad le representa aproximadamente 35 dólares, de los cuales entre 18 y 20 son ingresos netos. Nada mal para el medio, dice.
“A mi edad y en la situación actual nadie me pagaría esa cantidad de dinero” refiere.
José María se levanta a las cinco de la mañana para cocinar el “primer lote” de huevitos. “A la gente le gusta. Los vendo a 6 por 50 centavos y 12 por un dólar. A la gente le gusta con su sal y su pimienta. Algunos me piden que le agregue ají. Ya sabe, el cliente tiene la razón”, refiere mientras se aleja buscando que un policía municipal no ande por los alrededores.
Ensalada de frutas
Jorge tiene 39 años y desde hace 10 se dedica a la venta de tajadas de sandía, papaya y piña, a 25 centavos, por los alrededores de la Bahía. También vende ensaladas para quienes quieren cuidar la línea, aunque no sabe cuál, porque el 99% de sus clientes lo dobla en peso, dice.
Este guayaco, madera de guerrero, tiene tres hijos en edad escolar y debe trabajar en las calles para darles educación, comida y vestido. Dice que no hay trabajo y que si por allí encuentra le piden “un poco” de papeles.
Es casi seguro que al final de la jornada, a las tres de la tarde más o menos, haya hecho unos 25 dólares, de los cuales 15 son líquidos y libres de polvo y paja. “Llego tranquilo a mi hogar y muy temprano al día siguiente salgo a comprar la fruta fresca”, concluye. Texto y fotos: BO











