domingo, 6 de septiembre de 2009

Un mundo en el que los dictadores también lloran



Publicado en diario Expreso, Guayaquil 6-09-09)
En los extraños círculos de confianza que se tejen alrededor de los líderes políticos y sus seguidores, la fortuna de un gobierno está determinada por la punta de un péndulo que es capaz de alterar el balance de la percepción pública en una u otra dirección.

La reflexión no es otra que la planteada por el corresponsal de guerra estadounidense Jon Lee Anderson, al comentar Pequeños dictadores (Mesa Redonda-2009), del periodista peruano Luis Felipe Gamarra.

Nada más cercano a los hechos pues en su obra, Gamarra elabora una radiografía, hasta ahora poco conocida, de seis personajes del régimen fujimorista (1990-2000) convertidos en omnipotentes y oscuros referentes de la política, el espectáculo y la milicia en el Perú. Tan oscuros que no tuvieron reparos en idear una política virulenta contra sus opositores con el único fin de perpetuarse en el poder, aunque ello les significara, en el abrupto fin del régimen, la humillación de purgar sus penurias tras los barrotes de una penitenciaría.

Con un relato directo y revelador, el autor refiere que por sus apelativos de “Hitler” y “Fuhrer”, el siniestro Martin Rivas, jefe del escuadrón paramilitar “Colina”, parecía el personaje perfecto para transformar una pesadilla en carnicería.
Sangrienta actitud que se reflejó cuando al mando de un grupo de suboficiales marginales del Ejército asesinó a nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta en Lima, a quienes señaló de terroristas.

Al siniestro Martin Rivas tampoco le tembló el pulso cuando en una reunión vecinal asesinó a un niño para que “no recordara nunca” la matanza que minutos antes había ejecutado en el tradicional Barrios Altos, crimen que luego se descubrió no fue sino un error, pues los terroristas estaban en el segundo piso del viejo solar y no en el primero.

En su obra, Gamarra, junto a Juan Manuel Robles y Carlos Paredes, recrean historias símiles del general Nicolás Hermoza Ríos; de la poderosa fiscal Blanca Nélida Colán; de Matilde Pinchi Pinchi, la “masajista y confidente” de Vladimiro Montesinos y, hasta de la controvertida Laura Bozzo, involucrada recientemente en una puja “ética y moral” con el presidente Rafael Correa.

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